
El trabajo para construir el futuro de los Valles Occidentales continúa dando pasos firmes. Durante las últimas semanas se han celebrado nuevas mesas sectoriales con representantes del sector ganadero, del sector turístico y con los alcaldes de los municipios que integran este territorio, en un proceso participativo que busca conocer de primera mano la realidad de los valles y sentar las bases de un modelo de desarrollo compartido.
Estas reuniones se han convertido en un espacio de diálogo en el que los diferentes agentes pueden trasladar sus inquietudes, compartir experiencias y plantear propuestas para mejorar aquellos aspectos que consideran prioritarios. El objetivo es que la futura estrategia nazca desde el propio territorio, teniendo en cuenta la visión de quienes viven, trabajan y desarrollan su actividad en los Valles Occidentales.
Cada uno de los sectores aporta una perspectiva diferente y complementaria. El sector ganadero, uno de los pilares históricos de la economía de montaña, ha puesto sobre la mesa cuestiones relacionadas con el relevo generacional, la conservación de la actividad extensiva, la convivencia con la fauna salvaje o la necesidad de seguir mejorando servicios e infraestructuras que faciliten el trabajo diario de las explotaciones.
Por su parte, el sector turístico ha analizado los principales retos a los que se enfrenta el destino, como la desestacionalización, la promoción conjunta del territorio, la mejora de la movilidad, la diversificación de la oferta o la puesta en valor del patrimonio natural y cultural como elementos diferenciadores.
Los encuentros mantenidos con los alcaldes también están siendo fundamentales para identificar aquellas necesidades que comparten los municipios, independientemente de su tamaño. Servicios públicos, vivienda, empleo, conectividad, movilidad, gestión del patrimonio o mantenimiento de infraestructuras son algunos de los asuntos que han surgido durante las reuniones y que requieren respuestas coordinadas.
Un proyecto construido desde la participación
La participación de los diferentes agentes del territorio constituye uno de los ejes fundamentales de este proceso. Escuchar a quienes conocen el día a día de los Valles Occidentales permite obtener una visión mucho más completa de la realidad y ayuda a definir actuaciones que respondan a necesidades reales.
Además de recoger propuestas concretas, estas mesas sectoriales están favoreciendo el intercambio de ideas entre sectores que, aunque desarrollan actividades diferentes, comparten muchos de los mismos desafíos. Este trabajo conjunto contribuye a generar una visión común del territorio y a reforzar la colaboración entre administraciones, empresas, asociaciones y vecinos.
Hacia una gestión conjunta de los Valles Occidentales
Todo este proceso forma parte de la construcción de una futura figura de gestión supramunicipal para los Valles Occidentales. Se trata de un modelo pensado para afrontar de manera conjunta aquellos retos que superan el ámbito de un único municipio y que requieren una planificación coordinada.
La creación de esta herramienta permitirá impulsar proyectos comunes, mejorar la coordinación entre administraciones, aprovechar mejor los recursos disponibles y fortalecer la capacidad del territorio para acceder a nuevas oportunidades de desarrollo.
Los grandes desafíos del medio rural —como la lucha contra la despoblación, la generación de oportunidades económicas, la mejora de los servicios o la adaptación al cambio climático— requieren respuestas compartidas. Por ello, avanzar hacia una gobernanza colaborativa supone un paso importante para construir un territorio más fuerte, cohesionado y preparado para el futuro.
Un proceso que continúa
Las mesas sectoriales seguirán desarrollándose durante los próximos meses con el objetivo de seguir ampliando la participación y enriqueciendo el diagnóstico del territorio. Cada reunión aporta nuevas propuestas y ayuda a completar una hoja de ruta que nace desde el consenso y el conocimiento de la realidad local.
Porque el futuro de los Valles Occidentales no puede construirse de espaldas a quienes los habitan. Al contrario, solo escuchando a las personas que viven, trabajan y cuidan este territorio será posible diseñar un proyecto sólido, compartido y capaz de responder a los retos de los próximos años.