
El equipo de Valles Vivos ha participado esta semana en el V Congreso Nacional de Desarrollo Rural y Despoblación, celebrado en Boltaña, una cita que se ha consolidado como uno de los espacios de referencia para debatir sobre el presente y el futuro del medio rural en España.
Durante dos jornadas, representantes institucionales, entidades sociales, expertos y profesionales vinculados al territorio han compartido experiencias, propuestas y reflexiones en torno a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo garantizar vida, servicios, oportunidades y futuro en los pueblos.
Para el equipo de Valles Vivos, asistir a este encuentro ha sido una oportunidad para escuchar de primera mano nuevas estrategias, conocer iniciativas que ya se están aplicando en otros territorios y recoger ideas útiles que puedan adaptarse a la realidad de los Valles Occidentales.
Una hoja de ruta para afrontar el reto demográfico
Uno de los momentos más destacados del congreso ha sido la presentación y firma de la llamada “Declaración de Boltaña”, un documento que recoge diez prioridades clave para afrontar la despoblación y reforzar la cohesión territorial.
El texto pone sobre la mesa cuestiones que afectan directamente a muchos territorios rurales como el nuestro: la necesidad de más financiación para los municipios pequeños, una burocracia más sencilla, más capacidad de decisión desde lo local y políticas públicas que realmente tengan en cuenta la realidad de los pueblos.
Desde Valles Vivos, este enfoque resulta especialmente relevante, ya que muchas de estas reivindicaciones conectan con una idea básica: las soluciones para el medio rural deben construirse desde el propio territorio, con sus agentes, sus recursos y sus formas de vida.
Escuchar al territorio para actuar mejor
Además del contenido institucional del congreso, la presencia en Boltaña ha servido para algo igual de importante: conectar con otras experiencias rurales que están buscando respuestas desde la innovación, la colaboración y el arraigo.
A menudo, cuando se habla de despoblación, el debate se centra únicamente en las carencias. Sin embargo, encuentros como este permiten poner también el foco en las oportunidades, el potencial de los pueblos y la capacidad del territorio para generar proyectos transformadores.
Ese cambio de mirada fue, de hecho, uno de los mensajes que atravesó buena parte del congreso: el medio rural no puede seguir abordándose solo desde la pérdida, sino también desde la posibilidad. Desde su capacidad para emprender, cuidar, producir, conservar patrimonio, generar comunidad y construir modelos de vida más sostenibles.
Vivienda, servicios y actividad económica: claves para fijar población
Entre los principales temas tratados durante el congreso, uno de los más repetidos fue el de la vivienda en el medio rural, una cuestión cada vez más urgente en muchos municipios.
No basta con querer vivir en un pueblo: también hace falta poder hacerlo. Y para eso es necesario facilitar la rehabilitación, la recuperación de vivienda vacía y la puesta en uso del parque existente, además de mejorar la coordinación entre administraciones para que las soluciones lleguen de forma realista y efectiva.
Junto a ello, también se habló del acceso a servicios, de la importancia de la conectividad, del impulso a la actividad económica local y de la necesidad de apoyar a sectores estratégicos como la ganadería, la agricultura o los pequeños negocios que sostienen la vida en el territorio.
Todos estos elementos forman parte de una misma realidad: si queremos pueblos vivos, necesitamos condiciones que permitan vivir, trabajar y quedarse.